domingo 12 de febrero de 2012

SIDRERÍAS DE AYER Y HOY

Hace ya unas semanas que comenzó en Gipuzkoa una nueva temporada del txotx. Las sidrerías han vuelto a abrir sus puertas y los aficionados comenzamos a peregrinar a esos lugares que conservan el encanto de la conversación relajada en torno a una mesa y la charla con conocidos y extraños que acuden a las mismas alrededor de las kupelas, como éstas de una de mis sidrerías preferidas, Setien, en Urnieta.
Lo de menos es la sidra o la txuleta , el bacalao, el queso y las nueces, aunque tampoco renunciamos a ellas.
Lo que hace agradable acudir a las sidrerías es pasar un rato distendido en compañía de amigos y conocidos, disfrutando de las pequeñas cosas que son las que verdaderamente alegran nuestra existencia.
Como ya dije en otra ocasión, en la entrada Txotx!, otro de sus atractivos es la temporalidad. No me gustan las sidrerías que abren todo el año, pierden el encanto de saber que esos momentos de placer son finitos y con fecha de caducidad.
Como ya dijo Bertrand Russel, "carecer de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad" Si a ello añadimos poder alcanzar nuestro deseo aunque sea temporalmente, doble felicidad.
Continuando con la reflexión iniciada a raíz de la frase del filósofo y matemático inglés, hoy en día, como muchas otras cosas de las que disfrutamos, no apreciamos los efímeros placeres que tenemos a nuestro alcance, porque pensamos que están y estarán siempre a nuestra disposición.
Vivimos tan deprisa que no podemos pararnos a disfrutar de esas pequeñas cosas de las que hablábamos y además pensamos que siempre han estado ahí y que estarán en el futuro.
Volviendo a las sidrerías, cuando en los años cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo languidecían y estaban a punto de desaparecer, arrinconadas por otras modas pasajeras no tan enraizadas en nuestras costumbres, eran pocos los que acudían a las que a duras penas mantenían la producción en sus escasas kupelas, y sólo algunas sociedades gastronómicas mantenían la costumbre de ir a las mismas a probar la sidra que a pesar de todo mantenían en sus bodegas, para elegir la que luego llevarían a sus locales.
En nuestro entorno más cercano, la única sidrería que recuerdo era la de Begiristain, en el caserío Iturrioz de  Ikaztegieta. En 1932 era la segunda sidrería de Gipuzkoa por volumen de producción (100.000 litros)
En esta imagen actual ,vemos al fondo que todavía conserva las askas (pesebres) del ikullu (cuadra). Hasta finales de los 80 todavía compartíamos el espacio con algunas vacas.
Reproduzco aquí la entusiasta loa que con el título "En la sidrería (Sagardo polita)", dedicaba el tolosarra Francisco ("Pantxo") Labayen a las sidrerías, en sus Escenas Euskaras, que aunque publicadas en 1975, estaban escritas a finales de los cincuenta.
" La sidra o sagardúa (literalmente quiere decir vino de manzana) ha sido desde tiempo inmemorial, la bebida clásica y fundamental del pueblo euskaldun. Y la sidrería el establecimiento típico e indispensable para su venta, generalmente incómodo y antihigiénico, pero castizo y simbólico, que frecuentaban y frecuentan aún, pero cada día en menor escala, porque van desapareciendo lamentablemente a un ritmo acelerado, como son los tiempos que vivimos, los nekazaris (trabajadores), artesanos y gizones (hombres) en general, para apurar sendos tragos del zumo de la manzana, bien entre las horas de la jornada, o mejor aún una vez finalizada la labor diaria, mientras se charla o entona alguna canción popular, a la que tan aficionados son los vascos; o se divierten infantilmente jugando a la toca, a los bolos, o al mus, que es el juego de naipes popular y casi exclusivo de nuestros aldeanos"
GRUPO DE PERSONAS EN UNA SIDRERIA. (Foto 1/1)
 GureGipuzkoa.net | Grupo de personas en una sidrería © CC BY-SA Fondo Foto Car. Ricardo Martí­n 

"La sidrería es y continuará siendo", prosigue su relato,
"aunque en franca decadencia, la taberna vasca por antonomasia. Pero una taberna sin vino ni licores (aunque haya excepciones) es un lugar vulgar y democrático, de poca o ninguna comodidad - suelo de tierra y unas mesas y bancos rústicos de madera de pino- donde se reúnen los labradores (baserritarras) y menestrales, gentes de posición y hasta señoritos de la calle, para degustar unos vasos de sagardo-polita (sidra bonita), mientras se engulle alguna cashuelita de bacalao al pil-pil, merluza, fritada de carne o cualquiera de los mil guisos que tan apetitosamente saben condimentar las cocineras vascas. Y también los hombres de pelo en pecho, porque existen muchos dilettantis que saben preparar algún plato o guiso especial como la mejor cocinera, aunque su repertorio sea más reducido. Y en todas estas sidrerías, había sus pequeñas cocinas o fogones, y también hornillos y hasta asadores automáticos para poder preparar rápidamente sobre la marcha algo sustancioso que ayuda a beber algunos vasitos del dorado zumo, pero especialmente chuletas o sardinas a la parrilla, que suelen ser los platos más predilectos y socorridos, que no necesitan grandes conocimientos culinarios".
Ya noqueda ninguna sidrería en la que se permita llevar la comida y prepararla allí, aunque hasta no hace muchos años en varias de ellas era habitual el hacerlo. Tampoco se asan ya sardinas, aunque sí las imprescindibles chuletas.
"Pero estamos hablando desgraciadamente un poco - o un mucho - en tiempo pasado; porque esta verdadera institución democrática y popular que era la sidrería va desapareciendo rápidamente como todo lo genuino y tradicional, por mil causas, entre las cuales, una de las principales es la escasez y carestía de la manzana -sobre todo en años de mala cosecha- generalmente cada dos años- y los elevados impuestos que recargan la elaboración de la sidra, cuyo precio se ha puesto casi al nivel del vino, con el inconveniente de que se bebe más fácilmente, resultando casi prohibitivo en la actualidad para el consumo familiar, que era el que absorbía en gran parte la producción". 
Lo que sí que ha cambiado radicalmente es el motivo que expone a continuación. Lo que hace sesenta años se veía como un inconveniente, hoy ha pasado a ser una ventaja. Antes necesitábamos calorías para trabajar, ahora nos sobran por los costados, nunca mejor dicho.
"Y por otra parte no produce las calorías que dicen que proporciona el vino al que ha de ocuparse en trabajos rudos del campo o de la industria. Y ante ello, las sidrerías se van cerrando paulatinamente y llegará un día - si Dios no lo remedia- que no quedará más que alguna muestra para atracción de los turistas y los forasteros -como las ferrerías- como recuerdo de otros tiempos que no volverán. Y seguirán funcionando únicamente los lagares para elaborar la sidra y una vez embotellada, venderla en los establecimientos de bebidas, pero especialmente en las sociedades gastronómicas, que son las que acaparan las sidras más bonitas, pues para eso destacan sus componentes más entendidos en la materia"
Ahora los turistas y forasteros, sobre todo vascos del otro lado de la frontera o de la A-8, llegan en autobuses los fines de semana en peregrinación, llenando algunas macrosidrerías de clientes ávidos de cidre y diversión.
Ya en nada se parecen a estas romerías de principios del siglo XX que refleja esta tarjeta postal de la época.
"Pero la txotxha (espiche de la barrica) o sea, el deleite de apurar la sidra directamente de la misma cuba como mandan los cánones (la tradición) verá ya un motivo alegórico que solamente lo recordarán los más ancianos, así como los buenos ratos pasados en el ambiente shalshero de la sidreria, entre charlas y bromas, versos y canciones. Casi pudiera decirse que el vasco viene al mundo con una canción en los labios; tan importante parte y tan íntima desempeña la canción en su vida. Es por eso seguramente que suele decirse: un vasco, un filósofo caminante; dos vascos, un partido de pelota; tres vascos, un orfeón; cuatro vascos, el juego de mus; cinco vascos, cantos y versos en la sidrería... y así podríamos seguir hasta trece, ya que el euskeldun no es supersticioso; trece vascos, la tripulación de una trainera. Pero el día que desaparezca la última sidrería, todos los buenos vascos habrán de sentir una intensa nostalgia y una profunda tristeza, y se darán cuenta, aunque tarde, que algo muy suyo y entrañable ha muerto para no resucitar mas..."
Afortunadamente ese momento nunca llegó, aunque  sí que algunas de las actuales sidrerías van perdiendo poco a poco ese carácter popular del que nos habla el cronista.
Por eso me gusta ir entre semana y disfrutar de aquéllas que todavía quieren guardar el encanto que subyugó a nuestros predecesores y se resisten a caer en la masificación y la uniformidad de muchos de sus colegas, aun a costa de renunciar a los pingües beneficios que a aquéllos les reporta.

domingo 29 de enero de 2012

INTERNET Y DERECHOS

La detención de los responsables de Megaupload ha vuelto a encender la mecha de esa bomba redonda como la de los tebeos que es el asunto de los derechos de autor e internet.
Como primera reflexión, reconozco haber bajado contenidos mediante la página clausurada, concretamente música.
Por otra parte, no hay duda de que en este asunto se mezclan diversas cuestiones, todas ellas contaminadas por diferentes intereses.
Y no discuto que es posible que hayan cometido alguna ilegalidad, pero ello no justifica que les cierren la empresa en su totalidad, incluso no permitiéndoles continuar con las actividades que el mismo ministerio fiscal norteamericano considera legales.
Y eso a pesar de que la foto que vi en el blog de Paco Galván, escritor y "amigo digital" con el que comparto muchas de sus apreciaciones y reflexiones, y que aquí reproduzco, me predispone en contra del personaje propietario y fundador de la web de descargas.
Hay varios hechos objetivos que son indiscutibles y de los que debería partir cualquier reflexión sobre el asunto.
En primer lugar, el derecho de los autores a recibir una prestación por su trabajo creativo, que compense en su justa medida el esfuerzo intelectual de cada uno de ellos.
Otro hecho objetivo es la existencia de empresas en internet que se lucran hasta extremos inconcebibles (ver foto de arriba), aprovechándose de la dejación que hacen muchas otras de las posibilidades de difusión de la cultura a través de la red. Con subterfugios legales como el intercambio de archivos enmarañan una red de apropiación indebida de contenidos ajenos por los que no dejan beneficio alguno a los autores.
No obstante, nos guste o no, estamos inmersos en una economía de mercado en la que la ley de la oferta y la demanda prima sobre cualquier otro argumento. Tampoco por el hecho de crear algo objetiva y estéticamente bello tenemos garantizada la compensación económica y la historia está plagada de ejemplos.
Por otra, el acceso a los contenidos de internet no puede ser acotado a discreción de los gobernantes de un país u otro cuando se trata de un espacio global y sin fronteras, a pesar de las limitaciones que algunas dictaduras imponen al acceso a muchos de los contenidos.
Un usuario francés o belga se ve perjudicado por acciones legales que se toman en Japón, por ejemplo. En el caso "megaupload", las leyes norteamericanas cierran preventivamente una página e imposibilitan que ciudadanos españoles puedan ejecutar acciones como el intercambio de archivos para consumo propio, que su legislación no penaliza.
Una cosa es hacer copias ilegales y distribuirlas ("top manta") y otra muy diferente descargarse archivos para consumo propio.
Nadie me va a convencer, como quieren las grandes distribuidoras y editoriales, de que una descarga es una venta perdida. No estoy de acuerdo. La gran mayoría de los que descargan contenidos culturales de internet no acudirían a ver la misma película a una sala de cine, o no comprarían el libro o el CD del autor que se descargan, si tuviesen que abonar la cantidad a la que estos productos se comercializan en los canales habituales. Y no me lo invento yo, hay sesudas encuestas que lo avalan.
Es más, una descarga, en muchos casos, contribuye más a la difusión de cultura que muchas grandes campañas publicitarias del tipo "ponga un libro en su mesilla" y a coste cero.
Otro gallo cantaría si estos contenidos se ofreciesen a un precio razonable en la red. La mejor prueba de lo que afirmo son los resultados de compañías como Apple y las miles de descargas de pago que consiguen con unos precios ajustados.
O experiencias como Spotify donde cientos de aficionados escuchamos miles de canciones cuando queremos aunque no las descarguemos, ni falta que hace.
Lo que no puede ser es que un libro en formato digital tenga a veces un precio superior a su versión en papel, cuando los costes de producción son infinitamente menores.
En cuanto al cine, he mencionado en este espacio en varias entradas la iniciativa del ayuntamiento de mi localidad de poner en marcha abonos de cine (doce, trece películas, depende de las fechas) a precios de aproximadamente un euro por sesión. Pues bien, hoy es el día que después de casi dos años de ponerse en marcha, la afluencia al cine no deja de crecer sesión tras sesión, incluidos los jueves de cine-club, cuando hace sólo un año había sesiones en las que pasábamos de veinte personas. Ayer sin ir más lejos, fui a sacar el abono para la última entrega y estaban agotados. Un pueblo de 18.000 habitantes llena sesión tras sesión una sala de casi 900 localidades cuatro días por semana. Y económicamente es factible y posible a pesar de la crisis, gracias al apoyo publicitario de una empresa local.
Aquí, desde luego, nadie echa en falta descargarse las últimas películas de la cartelera para verlas en casa.
De la música, no hace falta ni hablar. Llevamos oyendo la misma cantinela desde que salieron los magnetófonos y sobre todo las cintas de cassette y después los Cds, todos ellos soportes que por otra parte las mismas compañías editoras nos vendían pomposamente con el argumento de la posibilidad de copiar.
La industria musical debe ser más imaginativa y adaptarse a las nuevas circunstancias en lugar de enrocarse en sus poltronas y querer seguir viviendo como hace cuarenta años. Adaptarse o desaparecer, ya lo formuló Darwin hace muchos años. Sobrevive quien se adapta al entorno.
Nadie discute sin embargo que un periódico pueda ser leído en un bar por distintas personas o que un libro pueda ser prestado pública o privadamente infinidad de veces en una biblioteca y sin embargo ponemos límites a que estos préstamos se den en internet.
No estoy hablando de descargar para distribuir, sino de leer directamente en la red o en nuestra casa.
Por cierto, todos los periódicos tienen edición digital que comparten con la edición escrita y el acceso es libre, a pesar de que en un principio algunos de ellos cobraba por ello.
Es inútil cerrar páginas como Megaupload porque al día siguiente ya habían aparecido media docena de páginas similares.
La solución pasa por amoldarse a la realidad, y ésta nos enseña que es muy difícil parar un alud cuando éste ya corre montaña abajo y que lo que tenemos que hacer es correr a cubierto para que no nos pille y tomar las medidas adecuadas para, o bien no estar la próxima vez en el ojo del huracán o bien evitar que éste se produzca, o bien minimizar sus daños.
Las empresas culturales deben proporcionar y promocionar contenidos a precios justos que eviten que otros aprovechen los vacíos que éstas no llenan. Imaginación, previsión e inteligencia para anticiparse a los cambios.
Y qué decir de la espiral acción-represión. Los seres humanos, cuanto más nos pisotean, más enrabietados nos levantamos y no hace falta recurrir a los ejemplos para entender que cuanto más se prohíba más lejos se estará del objetivo que se persigue con el veto.
A propósito, todas las imágenes que he utilizado en esta entrada son copias de la red. Tampoco comercio con ellas, simplemente las difundo y en ningunas de las páginas de las que las he descargado limitaban su utilización. Espero no haber violado ninguna ley de protección de derechos de sus autores.

domingo 8 de enero de 2012

FREUD, JUNG, SPIELREIN Y OTROS ENFERMOS

Parafraseando el título de la novela de Rodrigo Muñoz Avia, "Psiquiatras, Psicólogos y otros enfermos", de la que ya escribí en una entrada anterior, Animales de Compañía, me referiré ahora a una de la últimas películas que he visto gracias a la admirable iniciativa de nuestro Ayuntamiento de continuar con la exitosa idea de los abonos de cine a precios muy reducidos.
Hablo de "Un método peligroso" de David Cronenberg,  que nos sitúa en las ciudades de Viena y Zurich a principios del siglo XX.
Küsnacht - Lago de Zurich (1920)
Basada en la homónima novela de John Kerr, también llevada al teatro antes que al cine, narra las turbulentas relaciones entre un trío de pensadores imprescindibles en la Historia del Psicoanálisis y del estudio de las enfermedades mentales: Sigmund Freud, Carl Gustav Jung y Sabina Spielrein.
El actor fetiche de Cronenberg, Vigo Mortensen interpreta y humaniza en esta ocasión al más conocido de ellos, Sigmund Freud (1856-1939), que impregnaría con su pensamiento gran parte de la psicología del siglo XX.
A Freud hay que reconocerle al menos haber abierto una vía de discusión y por tanto de desarrollo de nuestro conocimiento acerca de las motivaciones más o menos conscientes que afectan a nuestro comportamiento.
Aunque muy discutido desde distintos puntos de vista, sobre todo en cuanto al pretendido carácter científico de su psicoanálisis, su obra es tremendamente persuasiva y atrayente en el sentido más primigenio de la palabra, seguramente por tratar de indagar en lo que él denomina nuestro inconsciente, el oscuro mundo de los sueños y su idea de la sexualidad como motor de nuestros actos.
En cuanto a Carl Gustav Jung (1875-1961), su obra tiene un carácter mucho más científico que la de Freud y la influencia de su Psicología Analítica o de los complejos ha extendido sus tentáculos más allá de la psicología a todos los campos de las artes y las letras.
Valga como ejemplo que en la portada del más psicodélico de los Lps de The Beatles, "Sgt.Pepper's Lonely Hearts Club Band", aparece retratado en la fila superior, el séptimo empezando por la izquierda, junto a Edgar Allan Poe.
Jung introdujo conceptos luego tan importantes en el posterior desarrollo de la psicología como complejo, introspección y extraversión, arquetipo o inconsciente colectivo.
Hay que alabar de Jung el esfuerzo que hace a lo largo de todo su trabajo por aplicar los métodos científicos al desarrollo de sus teorías acerca de la estructura y funciones de la psique humana.
La película aborda su relación con Freud, aunque centrada en la figura de Jung, indudablemente el personaje central sobre el que orbita todo el filme, el interés inicial que le suscita la obra de Freud y la coincidencia de los resultados de las investigaciones de ambos, aunque obtenidos por diferentes caminos: el pensador vienés a través del análisis de los sueños y el psiquiatra suizo mediante su innovador método del experimentación con la asociación de palabras.
La tercera en discordia, Sabina Spielrein (1885-1942), psiquiatra rusa de origen judío, se trata de la primera mujer que entró a formar parte de una asociación de psicoanalistas y colaboró con los dos anteriores. Murió asesinada por las SS de Hitler durante la campaña de Rusia en la Segunda Guerra Mundial.
La película comienza con la llegada de la joven Sabina al Hospital Psiquiátrico de Zurich donde ejerce el Doctor Jung, que la tratará de sus problemas. Una vez curada de sus dolencias pasará a colaborar con Jung, y se convertirán en amantes.
Un método peligroso - Keira Kneightley (Sabina Spielrein)
 y Michael Fassbender (Carl Gustav Jung)
La cinta muestra con acierto el dilema moral que afecta al psicoanalista, convencido de haber transgredido la norma fundamental en cualquier relación médico-paciente. Sus problemas éticos le llevarán a abandonarla. Sabina, despechada, acudirá a Freud en busca de ayuda.
Para entonces el distanciamiento entre el profesor vienés y su pupilo suizo era un hecho, propiciado por las reticencias de Jung a aceptar la sexualidad como único origen de la represión, mecanismo de defensa del tipo de neurosis conocido como histeria.
Un cuarto personaje aparecerá brevemente en la película, el también psiquiatra y psicoanalista austriaco Otto Gross (1877-1920), paciente libertino y libertario, que será quien convenza a Jung para traspasar los límites de sus reticencias éticas en su relación con Sabina.

En definitiva, recomendable filme de Cronenberg, no tan diferente aunque lo parezca, de sus dos también buenísimas películas anteriores, "Una historia de violencia" (2005) y "Promesas del Este" (2007).
Comparte con ellas, amén de la belleza de sus fotogramas y su lenguaje narrativo, su amor por los personajes turbulentos, perturbadores y por temas como la violencia gratuita o el sexo.
Volviendo al inicio de mi reflexión, una vez más descubrimos que Jung, Freud o Spielrein son humanos, tan enfermos como sus pacientes y no más capaces de curarse a sí mismos que aquéllos a quienes loablemente ayudan.
Y de nuevo, nos reafirmamos en la angustiosa imposibilidad de desentrañar los misterios que encerramos cada uno de nosotros en nuestra compleja  psique.

sábado 10 de diciembre de 2011

BENAFARROA-BAJA NAVARRA

Este final de otoño de bonanza climatológica del que estamos disfrutando, nos hace olvidarnos por momentos de la manida crisis del sistema que estamos viviendo, y en medio de la que está cayendo, la semana de la Constitución y la Inmaculada, nos propicia días de asueto, para algunos intermitentes, para otros pequeñas vacaciones otoñales.
Uno de estos días, soleado y con temperaturas altas para la época, aprovechamos para hacer una pequeña excursión por tierras de la mal denominada Sexta Merindad de Navarra.
Bastida - Escudos de la localidad y de Navarra en la fachada de una casa
Nunca lo fue tal, sino que sus territorios pertenecían a la Merindad de Sangüesa.
El próximo año se conmemorará el V Centenario del inicio de la Conquista de Navarra por parte de las tropas castellano-aragonesas de Fernando El Católico, que se extendería entre los años 1512 y 1529.
En julio de 1512 el Duque de Alba, cruza la frontera navarra en Ziordia y con el apoyo navarro del Conde de Lerín se dirigirá hacia Pamplona por la Sakana, territorio en el que los beamonteses contaban con numerosos apoyos. 
Al mismo tiempo, un pequeño contingente al mando del capitán Miguel de Ambulodi se dirige hacia Goizueta con el objetivo de tomar la estratégica Amaiur, en el Baztán.
Amaiur- Monumento en recuerdo a los defensores del castillo
Diez años después, será el mismo capitán oiartzuarra quien comandará las tropas castellanas en la batalla de San Marcial, durante el intento de Enrique II de Navarra de recuperar el perdido reino.
Desde aquel año, los iruneses celebran la victoria sobre las tropas navarras con una visita a la ermita en honor al santo erigida en el monte donde se libró la batalla.
No hay que olvidar el papel que tuvieron las tropas guipuzcoanas en todo este conflicto en apoyo a las pretensiones castellanas, aunque desde nuestra perspectiva actual nos duela reconocerlo.
El 25 de julio, Pamplona se rinde a las tropas invasoras. El rey Juan III, quien previamente se había refugiado en Lumbier, abandonará la localidad a los días tras su capitulación, para dirigirse a Sauveterre, en el cercano Béarn.
Sauveterre-de-Béarn
En el mes de agosto, Sangüesa, Estella y sus comarcas también caen, dejando el Reino partido en dos entre los fieles a la corona navarra: Tudela y la Ribera por un lado, y la Baja Navarra y los territorios pirenáicos, por otro. 
A principios de Septiembre, Tudela se rinde a la evidencia y ya sólo quedarán los territorios de la Baja Navarra
El Duque de Alba, que ya tenía bajo su dominio la fortaleza de San Jean de Pie de Port (Donibane Garazi), decide entrar en la Baja Navarra.
Pero en el mes de septiembre Juan III ratifica su alianza con Francia y el día 30 de septiembre desde Saint-Palais (Donapaleu), anuncia su intención de recuperar el Reino.
Saint-Palais (Donapaleu)
Los diversos intentos de recuperar el territorio altonavarro fracasan, siendo el más importante de ellos el que protagonizará Enrique de Albret en 1521 con el apoyo de Francisco I de Francia y al que pertenece el conocido episodio de Amaiur de 1522.
En 1527, Enrique II, ya Rey de Navarra, se casará con la hermana del Rey de Francia, Margarita, alentándose así un nuevo tímido intento de recuperar sus legítimos territorios.
En el verano de ese año realiza un llamamiento a la sublevación del territorio bajonavarro, consiguiendo que a finales de año las tropas del emperador Carlos V abandonasen el territorio. La Baja Navarra ya nunca volvería al dominio español. En 1530 Carlos V renunciaría oficialmente al territorio.
Sirva este preludio para situar anímicamente a cualquiera de nosotros, descendientes de aquellos navarros que lucharon por su independencia, cuando visitamos aquellas tierras.
A pesar de la división del viejo Reino en dos, las relaciones comerciales y familiares entre ambos lados de los Pirineos fueron fluidas y prueba de ello es lo extendidos que están los apellidos bajonavarros por la Zona Media y la Ribera altonavarras.
No obstante, el distanciamiento llegaría cuando la reina Juana III y algunos de sus súbditos como el señor de Agramont se convierten al calvinismo, provocando el alejamiento de los altonavarros de la causa de los Labrit.
Bidache (Bidaxune) - Castillo de Agramont
A ella le debemos el encargo de la traducción del Nuevo Testamento al euskera por Joannes de Lizarraga en 1571.
Su hijo, Enrique III de Navarra, no obstante, reconvertido al catolicismo (a él se le atribuye la famosa frase "París bien vale una misa"), llegaría a ser por su matrimonio con Margarita de Valois, hija de Enrique II de Francia, y tras la muerte de éste y tres de sus cuñados sucesivamente, Rey de Francia como Enrique IV, ligando ambas coronas en 1589.
Paradójicamente, era hijo de Antonio de Borbón, y por tanto el fundador de la dinastía que reina hoy día en la Navarra peninsular.
La unión a Francia fue puramente una unión dinástica, conservando Navarra sus propias leyes, instituciones y estatus político independiente hasta la desaparición del Royaume de Navarre con la Revolución Francesa en 1789.
Comenzamos la excursión en Hasparren, localidad todavía situada en el límite de Lapurdi con la Baja Navarra.
Hasparren
Ya en territorio navarro, entramos en la bonita localidad de La Bastide-Clairence (Bastida), construida tras la pérdida de Gipuzkoa por parte del Reino de Navarra, para facilitar una salida al mar a través del río Joyeuse, afluente navegable del Adour  hasta Baiona.
El nombre "bastida" se aplicaba durante la Edad Media a un tipo de construcción urbanística de carácter defensivo o de repoblamiento en lugares estratégicos fundamentalmente fronterizos, como es el caso.
En esta localidad encontramos en sus edificios dos tendencias arquitectónicas: las de estilo labortano, con tejado a dos aguas, voladizos y techos de frontón y las de estilo navarro, con tejado a cuatro aguas y puertas en arco de bóveda.
La Bastide-Clairence (Bastida) - Casa de estilo labortano
La Bastide Clairence (Bastida) - Casa de estilo navarro
Los cementerios son otra de las curiosidades de esta villa. En el atrio de la Iglesia encontramos el católico, donde las familias más antiguas de la localidad todavía conservan el privilegio de enterrar a sus muertos. El resto lo hacen en el cementerio adyacente. Como en todos los pueblos de la zona ocupa lugar preferente el mausoleo dedicado a los caídos en las dos Guerras Mundiales, aunque llama la atención que las víctimas de la Primera cuadruplican a las de la Segunda.
Gorka Knörr dedicaría uno de sus temas más conocidos a la memoria de todos aquellos jóvenes que sólo sabían euskera y sin embargo son recordados por una placa que reza "Morts pour la Patrie".
También existe un Cementerio judío, testimonio de la importante comunidad sefardita que habitó la localidad durante los siglos XVII y XVIII, procedentes de España y principalmente de Portugal.
La siguiente parada nos lleva a  Bidache, la localidad más al Norte de Navarra, donde visitamos el Castillo de los señores de Agramont, fieles súbditos de los monarcas navarros. Su construcción data de 1329, aunque fue destruido por Carlos V en 1523 como represalia del apoyo de los Agramont al rey navarro. Reconstruido en estilo renancista, sufrió diversas transformaciones en los siglos siguientes hasta su incendio en 1796. Hoy, como se aprecia en la fotografía que he incluido más arriba, se encuentra en proceso de restauración.
Un nuevo salto nos coloca en Saint-Palais (Donapaleu), la que fuera capital de facto del Reino a partir de 1522, cuando acogió los Estados Generales de Navarra (sucesores de las Cortes). Alberga también el Museo de la Baja Navarra y del Camino de Santiago.
Unos kilómetros al Sur de Saint-Palais llegamos a Ostabat (Izura). A la entrada del pueblo, un desvío nos conduce al destartalado Castillo de Laxaga, hoy convertido en cuadra para caballos.
Ostabat  (Izura) - Castillo de Laxaga
De allí saldría uno de los cabecillas, Pierres de Laxaga, que protagonizaron la rocambolesca historia conocida como Conquista de Albania, que llevase al cine Alfonso Ungría en 1983.
El rey navarro Carlos II el Malo organizó en 1375 esta expedición navarro-gascona para enviarla en ayuda de su hermano Luis de Evreux, casado con Juana de Sicilia, condesa de Durazzo y heredera del principado albanés, que había perdido en manos de Carlos Topia.
La compañía navarra recuperó Durazzo, pero la muerte del infante navarro y la nueva boda de la condesa viuda hacen que se consideren desligados de todo compromiso y que comiencen a pensar en su delicada situación, sin recursos para regresar a su tierra y tengan que ofrecer sus servicios como mercenarios en otros conflictos del Peloponeso como los de Atenas, Tebas o La Morea.
Otra curiosidad más desconocida de este pueblo de Ostabat (Izura) es que vio nacer a la madre del político Manuel Fraga Iribarne.
Saint-Jean-de-Pie-de-Port  (Donibane Garazi)
Tras rememorar la gesta entre los muros del destartalado palacio-fortaleza, nos dirigimos a la considerada capital de Benafarroa, e importante localidad del Camino de Santiago, Saint Jean de Pie de Port (Donibane Garazi)
Es un placer pasear por su cuidado Casco Medieval amurallado crecido sobre una ladera bajo la protección del antiguo Castillo de Mendiguren, núcleo histórico al que entramos por un precioso puente medieval sobre el río Nive (Errobi)
En el lugar que ocupó esta fortaleza se alza desde el siglo XVII la Ciudadela que mandase construir el Cardenal Richelieu y que diseñó el ingeniero militar Vauban, quien mejoró y construyó las defensas de más de 300 localidades.
Saint-Jean-de-Pie-de-Port  (Donibane Garazi) - Ciudadela
Finalizamos nuestro periplo por la histórica región en otra de sus localidades más importantes, Saint-Etienne de Baigorri
Allí admiramos el Castillo de Echauz donde nació y vivió Bernard Caupenne de Echauz, propietario y luego gestor de la ferrería Larraun en Orbaitzeta, sobre la que se constituiría la Real Fábrica de Armas en 1784.
Baigorri - Castillo de Echauz
Desde aquí nos dirigiremos hacia Pamplona por el puerto de Urkiaga, tras pasar por el denominado País de los Aldudes, con las pequeñas poblaciones de Banca, Esnazu y Aldudes. Los paisajes, espectaculares, invitan a detener la marcha para admirarlos. Estamos en los bosques de hayas conocidos como Quinto Real, que comparten ambos lados de la actual frontera navarra.
Camino de Iruña, pasamos por Zubiri. ¿De qué me suena?

miércoles 23 de noviembre de 2011

ROMANTICISMO

Estos días he visitado dos espacios que me han retrotraído al movimiento cultural que impregnó todo el siglo XIX, aunque hundiese sus raíces en el XVIII y haya perdurado en muchos aspectos hasta nuestros días: el Romanticismo.
He acudido a ver la exposición dedicada al pintor francés Eugène Delacroix (1798-1863) en el CaixaForum de Madrid.
Aunque conocía y había podido admirar algunas de sus obras más famosas, como "La Libertad guiando al pueblo", expuesta en el Louvre y que no se encontraba entre las de esta muestra, me ha sorprendido gratamente la obra de este pintor en su conjunto.
Formado en el neoclasicismo, muy temprano busca reflejar en su pintura aquello que subyace en cualquier escena aparentemente cotidiana y superficial.
La muestra del CaixaForum abarca todas las etapas de su creación pictórica concentrada en más de ciento treinta obras de su ingente producción de la más variada temática: sus primeras obras de aprendizaje, de trazos y temática clásica; las que le inspirase el poeta romántico por excelencia, Lord Byron, sobre la Revolución griega (1821-1832) contra el yugo del Imperio Otomano, en la que este último luchó y perdió la vida, como muchos otros europeos, empujados por la simpatía que les generaba el país que había albergado la cuna de la cultura clásica occidental; las litografías que ilustraron la versión francesa del Fausto de Goethe, de clara influencia goyesca; las historias basadas en novelas de éxito de la época, como las de Walter Scott, o en clásicos de Shakespeare, CervantesDante o Virgilio; obras por encargo que representan acontecimientos históricos contemporáneos; las que le reportan sus apuntes al natural tomados durante un viaje por el sur de España, Marruecos y Argel, que dan fe del gusto del romanticismo por las exóticas culturas orientales; las que reflejan su amor por los clásicos españoles como Velázquez y Murillo, su admirado Rubens, presente en toda su obra, o aspectos que recuerdan a Rembradt o Tiziano; o las de carácter religioso, a pesar de su declarado ateísmo, en las que nos presenta a Cristo como un hombre enfrentado a su destino y muerte, resignado a su suerte desde la soledad;  o los retratos, donde se plasman todas sus ideas sobre las nuevas técnicas pictóricas, como en el Retrato de Louis Auguste Schwiter, que en su día adquiriese Degas.
Delacroix está considerado como uno de los precursores del impresionismo, y efectivamente una mirada atenta a las obras presentadas nos da fe de ello.
En definitiva un completísimo repaso a toda su obra.

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Aunque es crítico con algunas concepciones del romanticismo, al que tacha de excesivo, su obra encaja como anillo al dedo con todos los atributos de éste: subjetivismo, gusto por el exotismo y lo tétrico, apoyo a los nacionalismos nacientes de la época y una cierta melancolía que impregna toda su obra.
La segunda de las visitas a las que aludía al inicio,  ha sido  a uno de mis museos preferidos de Madrid, el Romántico, ahora rebautizado después de haber estado nueve años cerrado por obras, como Museo del Romanticismo. La recomiendo fervientemente como complemento de la muestra anterior o simplemente por su valor en sí misma.
La primera vez que lo visité era todavía un adolescente. Posteriormente fui en dos o tres ocasiones más, subyugado por la lectura de Larra y de los grandes escritores románticos franceses: Víctor Hugo, Stendhal, Balzac o Alejandro Dumas (padre).
Uno de los elementos-estrella de aquel viejo museo era la pistola con la que se suicidó el satírico autor de "El pobrecito hablador". En esta última visita, aunque en la sala dedicada al genial escritor había dos pequeñas pistolas en una vitrina, no había mención alguna a que tuviesen relación con el óbito, aun cuando intuyo que son las mismas.
También ocupa lugar preferente en la nueva reestructuración de sus fondos museísticos el sillón (aquí el eufemismo "trono" está más indicado que nunca) donde el justamente denostado monarca decimonónico Fernando VII reposaba sus posaderas, libres de calzones y demás parafernalia, para hacer sus necesidades. Ciertas cosas, como la misma muerte, igualan a todas las personas, aunque en este caso, algún criado se encargaría de recoger sus inmundicias.
Esta casa museo es de gran ayuda para conocer cómo era la vida de una familia burguesa o aristócrata en el siglo XIX. Al fin y al cabo, la cultura estaba en manos de las clases pudientes y para comprender aquélla hay que sumergirse en el modo de vida de éstas.
Lo que me atrajo del romanticismo en mis años adolescentes fue ese espíritu de rebeldía que supuso esta corriente en sus vertientes tanto artística como política.
Para Lord Byron (1788-1824) la misión del poeta romántico será ayudar al hombre a tener una vida más digna. El Romanticismo nace a finales del XVIII, fundamentalmente en Alemania e Inglaterra, extendiéndose a principios del XIX a Francia y posteriormente a España, Rusia e Italia, principalmente.
No es baladí que el Romanticismo surja en países protestantes, donde el cisma con el catolicismo supuso un cambio trascendental en la conciencia del Yo: los reformistas no aceptan intermediarios en su trato con Dios, por ejemplo, la confesión desaparece y la interpretación de las Sagradas Escrituras es individual y directa.
No es fácil definir el Romanticismo, aunque sí que podemos hablar de una actitud vital común a todos aquellos que lo practican en las diferentes artes y facetas de la vida.
La barca de Dante (1822) - Eugène Delacroix
Romanticismo está ligado a juventud y se manifiesta en la pintura, la literatura, la música, la política o la filosofía.
Uno de los teóricos del movimiento será el poeta alemán Novalis (1772-1801), quien nos dejará la siguiente explicación que nos ilustra acerca de su pensamiento al respecto:
"En cuanto doy alto sentido a lo ordinario, a lo conocido dignidad de desconocido y apariencia infinita a lo finito, con todo ello romantizo".
Como decía, hay elementos comunes a todo el movimiento, como pueden ser: inquietud continua; melancolía rayando en el pesimismo, individualismo en cierto modo antisocial y cercano al narcisismo; contestación a lo establecido, ruptura con las normas morales imperantes y ansia de libertad ilimitada.
En política, los románticos están ligados al liberalismo y opuestos a las monarquías absolutistas.
En cuanto a la filosofía, las ideas de Fichte encarnan el espíritu romántico: su teoría del Yo, como única realidad existente, posibilita que la poesía en tanto que representación y voz del alma interior del individuo, se convierta en expresión de ese Yo que es al mismo tiempo el único Universo posible.
La Filosofía de la Naturaleza de Schelling dará salida al círculo cerrado de Fichte, admitiendo la existencia de un mundo exterior (la Naturaleza) al que accedemos desde el Yo mediante la intuición, en un ámbito de libertad.
Ambas deben su desarrollo y continúan el idealismo trascendental de Kant, verdadera revolución en el pensamiento moderno (el famoso "giro copernicano"): el conocimiento humano sólo puede referirse a los fenómenos y no a las cosas en sí, lo que implica por una parte, su carácter limitado y la influencia de la conciencia individual sobre el objeto conocido.
El ansia de libertad será, por tanto, el motor del espíritu romántico: no se somete a normas, sean éstas artísticas o no, el ideal hacia el que enfocar su existencia, una utopía inalcanzable, pero que nos lleva a reconciliar nuestro Yo con la Naturaleza externa.
La libertad guiando al pueblo (1830) - Eugène Delacroix
Otro filósofo coetáneo de los anteriores que podemos encajar en el ideal romántico es Schopenhauer, sobre todo en su concepción del arte como consuelo metafísico, que desde lo más profundo del individuo libera a éste de la esclavitud de la voluntad y lo conduce al conocimiento de lo intemporal.
La cultura occidental moderna, como vemos, no está tan lejos del Romanticismo: la búsqueda de la libertad del individuo continúa frenética en nuestro mundo, imbuida sin saberlo de ese mismo espíritu que estremecía a los románticos: libertad frente a los dogmas religiosos, libertad de la mujer frente al machismo imperante, libertad de las pequeñas naciones frente a las poderosas que las engullen, libertad en los comportamientos y en la educación, libertad de los débiles y oprimidos frente al opulento sistema capitalista, libertad de los ciudadanos de a pie frente al poder político, ...
Pero del mismo modo que en el Romanticismo, la ruptura con lo establecido supone desgarramiento e inseguridad, que conducen al pesimismo, a la angustia o la melancolía, como tan magistralmente supieron expresar los artistas románticos.